
Yo me entrego
a tus labios
mientras me deshojas
en ascuas
de un beso.
A ti me someto en virtud
de la delicia.
A tientas busco el milagro:
la sima del olvido.
De todo lo que soy,
siento y espero, reniego
en tu ausencia,
pues ere
inocencia de mi carne
y resplandor de estos inevitables sueños.
Eres raiz de la sombra
que destila mi alma.
Eres de la tersura,
el eclipse de sus lágrimas.
Eres espuma, ola, mar,
cielo, cosmos;
mis vencimientos y sentimientos
cuando te amo.
Quien nació no vive,
Porque ya en tía ha muerto.